MIS RELATOS CORTOS
David Campos Sacedón

Estrella Fugaz (VII)

Estrella Fugaz (Parte 7)

Aquel momento fue sorprendente. Teresa parecía una joven adolescente recibiendo las primeras palabras del chico que deseaba, pero enturbiada con una sensación de angustia y miedo por lo que pudieran contener esas líneas. Cogió la carta con delicadeza, encendió un pequeño flexo de su mesita y comenzó a leer las palabras con un breve susurro… 

“Hola Teresa. Me alegro mucho saber de ti después de tanto tiempo, con sinceridad espero que todo te vaya bien allá donde estés. En mi caso todo sigue prácticamente igual, conseguí el trabajo que tanto anhelaba aunque fuera de mi querida ciudad, eso sí, te prometo que volveré a ella, lo sabes. Yo también me acuerdo mucho de ti, aunque entiendo que nuestros caminos se separaran. La vida es así a veces y hay que seguir adelante. Por supuesto no tengo que decirte que para lo que me necesites ahí estaré pese a los miles de kilómetros de distancia. Sonará extraño, pero de vez en cuando sigo contemplando las estrellas, por lo que estoy seguro que alguna vez nos veremos reflejados en ellas. Me conoces algo, soy un nostálgico. Cuídate mucho, que yo lo intento. Un beso muy grande Teresa. Toni”.
 

Un fuerte escalofrío recorrió cada centímetro de la piel de la joven. Palabras cuidadas y sentidas de Toni le hicieron recordar más que nunca cómo realmente era y que un día lo tuvo entre sus manos. El presentimiento de que toda estaba perdido la mataba por segundos. Un sudor frío recorrió su delicada frente, fusionado con un malestar general que la hizo marearse por segundos. Necesitaba respirar.  


Sentado en aquel viejo escritorio, Toni repasó una vez más las tiernas palabras de Teresa. Las cuidaba como su mayor tesoro y prácticamente lo hacía a diario. En ese mismo instante cerró los ojos y angustiado recordó lo difícil que le resultó poder completar una respuesta a la que fue el amor de su vida. Rememoraba cómo cada día que pasaba era más duro no sólo plasmar algunas de las líneas en esa misiva por la emoción y las lágrimas que derramaba, sino porque se veía incapaz de contarle el secreto que llevaba guardando tanto tiempo. Él sabía que debía haberlo hecho antes de despedirse aquella noche pérdida del calendario, sin embargo, la felicidad en los ojos de Teresa fueron más poderosos.

El muchacho decidió que era más importante que ella prosiguiera con su vida y fuese feliz, que desvelar lo que prácticamente no tenía solución…


Continuará...