MIS RELATOS CORTOS
David Campos Sacedón

Estrella Fugaz (X)

Estrella Fugaz (Parte 10)


Destellos de luz, fugaces recuerdos, tensión, ansiedad, todo se mezclaba en el viaje de vuelta de Teresa. Esa cantidad de sentimientos cruzados la estaban llevando al límite, tanto que como en una noria, le faltaba el aire por segundos y eso que las últimas informaciones la habían tranquilizado sobre el estado de su hermano, sin embargo precisaba estar a su lado y parte de su mente anhelaba que en esos duros momentos, estuviese Toni; “necesito verte…”  lloraba su interior.

Rozando el pomo de la puerta sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, y justo antes de entrar, paró un instante para sacar de su bolsillo interior aquella fotografía que no se separaba de él desde que tenía recuerdos con Teresa. Apretó los párpados y consiguió verla una vez más, cerca, tibia, sonriente y con esos inmensos ojos que lo abarcaban todo. Intentó evitarlo, aunque le fue imposible frenar la caída de un par de lágrimas. Finalmente accedió al interior donde ya le esperaba el Doctor Fuentes y dejándose llevar pareció que los minutos fuesen segundos. Serían las ganas de salir de allí y tan sólo plasmar su firma provocó que el tiempo se ralentizara. “Por favor Doctor, quiero que esto se lleve a cabo tal como le he pedido…” dijo directamente Toni, sin dudas y directo. El facultativo se limitó a mirarle fijamente con un ligero asentimiento.

Aquella tarde Toni la pasó con la familia, no se despegó de sus padres por un instante, tanto, que su padre a escondidas le comentaba a su madre cuán raro era el comportamiento de su hijo. Y así ocurrió durante los sucesivos días puesto que Él pidió permiso en su ciudad de trabajo para estar unos días de vacaciones en familia.“¿Sabes qué te quiero Mama, no?,  afirmó Toni. La madre, que estaba recogiendo la mesa como cada mediodía se detuvo y se giró lentamente con ojos acuosos, “y yo a ti hijo mío…y yo a ti”, abrazándose e inhalando el aroma familiar que tanto gustaba recordar, lo cual le hacía viajar a su infancia. Aquellos maravillosos años.
Dejó todo preparado como él quería y llevaba la continua compañía de las alusiones de su pasado con Teresa, lo cual le permitían aguantar un poco más. Salió de la habitación que lo vio crecer desde su infancia y adolescencia y posó al  lado de la foto familiar un sobre verde en el que podía intuirse, “os amo, Toni”. Otro sobre del mismo color y con el estampado del nombre de “Teresa” lo guardó en un bolsillo interior, se dirigió a la puerta principal y antes de abandonar el hogar se giró para observar cómo su padre, casi a cámara lenta, sonreía a su madre entre caricias y bromas; “venís conmigo, siempre lo habéis hecho…” susurró Toni. Y cerró la puerta sin hacer ruido.


Mientras tanto, compartiendo ya la misma ciudad, Teresa se reunía al fin con toda la familia. Subió los escalones de aquel Hospital y sin percibir nada a su alrededor entró como una exhalación a la habitación donde su pequeño luchaba entre la vida y la muerte…


Continuará...