MIS RELATOS CORTOS
David Campos Sacedón

Eternos


Eternos
 

 

 http://www.youtube.com/watch?v=dfKG-_mTLtg&list=PLFFCA5AD7A8C270E4 

 
Se siente, se huele, se tiene en mente.  


Los pasos de aquel muchacho eran incesantes por la orilla de la playa, que a la vez acompañaba el sonido del romper de las suaves olas. La noche caía y en la lejanía se divisaban las luces de algún navío y el reflejo de las estrellas. Sin pensar dónde, se detuvo y miró al horizonte dejando que los pensamientos, recuerdos y sueños se entremezclaran con los destellos de la impertérrita Luna y el mar. Prácticamente había llegado la hora de decir adiós y cómo no, quiso recorrer los mismos pasos que hizo durante años con Ella a su lado. Sabía que no tendría muchas más oportunidades. Cerró los ojos y la brisa marina acarició sus sentidos, permitiendo que casi levitase a pesar del dolor. Su piel había dejado por el camino la fuerza y la entereza, sus delicados músculos apenas lo tenían en pie, sin embargo, su alma era poderosa y gozaría de sus últimos deseos gracias a ésta. Deseaba llevarse el recuerdo de esa parte del mundo donde tantas risas y caricias había vivido, quería un equipaje lleno de esas escenas inolvidables, aferrándose a la idea de que la volvería a ver, que no tendría fin. Era un “hasta pronto”.
 

Sigilosa, mágica y dulce le rozó la punta de los dedos con los suyos. Un vestido blanco que bailaba armónicamente cubría su sedosa piel y sus ojos azules le miraban sin pestañear. Él no se giró, sencillamente sonrió. El sonido del agua y la arena se fusionó mientras Ella se aproximaba más a Él. Lo abrazó por detrás apoyando su cara en su espalda, escuchando el débil latir de su corazón, el cual bombeaba con más ímpetu cuando ambos estaban juntos. “Te he echado tanto de menos…”, musitó la muchacha, agarrándose con más intensidad. Ella no lo veía, pero Él dio permiso para que un par de lágrimas recorrieran su pálida cara, siendo el cálido aire el encargado de disipar su rastro. Se giró hacia Ella dejando sus caras separadas por apenas unos centímetros, elevó sus manos y deslizo el nudo del pañuelo que cubría su cabeza, ocasionando que la brisa lo arrastrara hacia la nada. 

“Después de este tiempo sin vernos, quería encontrarme contigo en nuestro mágico rincón…”, consiguió decir Él. Las delicadas manos de la chica acariciaron la piel desnuda de la cabeza del chico, balbuceando “y ya te quedas conmigo, ¿verdad?...”. Él contestó acariciándola y besándola, haciendo que ambos se unieran en una sola persona bajo el manto estrellado de esa olvidada noche. “Esto no es un adiós, amor mío, es un hasta luego…” respondió. La fuerza que los unía desencadenó que se abrazaran tan apasionadamente que nadie entendería lo que sentían el uno por el otro. Ambos lloraron sin consuelo, pero unidos, como siempre estuvieron. “Gracias por cada segundo de tu vida a mi lado, gracias amor mío…” continuó el muchacho, a lo que ella únicamente pudo replicar  con sollozos y lágrimas. “No sabes cuánto amor me llevo, ni te imaginas que feliz has hecho mi vida, Princesa…” le sonrió Él, acariciándole su dulce y delicada cara. “Por favor no me dejes sola, por favor…” gimió entre lamentos Ella. Él la miró fijamente, sin pestañear, se acercó poco a poco hasta que sus labios se tocaron y habló, “Jamás estarás sola. Yo siempre estaré a tu lado, siempre. Te estaré esperando, mi vida, y mientras tanto, cada instante te acompañaré como almas gemelas que somos, como la persona que me dio todo  desde  que la conocí…porque el amor no tiene límites, no tiene barreras. Quiero que sepas que cada noche que mires las estrellas ahí estaré contigo, que no decaigas, que sigas y luches. Te amo, te amo, te amo…”.

Y parecieron petrificarse como una sola figura en la noche, arropados por el mar, la Luna y las estrellas, mostrando que el amor sincero y verdadero sobrepasa todo obstáculo… 

Allí, en cualquier lugar, en cualquier momento sin importar nada más, una historia de amor infinita forjaba la unión de dos corazones destinados a estar juntos el resto de la eternidad…

 

 


David Campos Sacedón