MIS RELATOS CORTOS
David Campos Sacedón

Llanto del alma


Llanto del alma

 

A veces me coge y a veces me deja. A menudo me saluda y otras pasa de largo. Sin quererlo me envuelve cuando menos lo deseo, e incluso cuando parece que la noto como parte de mí, desaparece. Ha crecido junto a mí, me conoce y me entiende. No estamos de acuerdo en casi nada, realmente no nos gustamos, pero parece que estaremos juntos el resto de la eternidad. Sus labios de ceniza se deshacen con un soplo, sus ojos penetrantes están entre la atracción y el recelo. Su cuerpo ha conformado mi forma de sentir y de pensar, pero sigue existiendo un haz de esperanza al cambio. En ciertos momentos pienso si no puede vivir sin mí o simplemente soy yo el que no deja su mano.  

Los días pasan entre rayos de sol y penumbras, entre gotas de agua y frío, pero ella no abandona mi vera. Conversamos a menudo, incluso, aunque parezca mentira, algunas risas estoy seguro que compartimos de forma sincera, puesto que no están tan distantes nuestros puntos de vista. Su compañía se hace patente aún más al llegar la noche, pero sinceramente, ya me estoy acostumbrado a su calor…en el fondo le tengo guardado un trocito de mi corazón, pero si sigue así, se hará con todo mi ser. 

Si supieras todo lo que te he llegado a odiar, todo lo que he podido sufrir por tu culpa, tanto que me faltó la respiración en muchísimas ocasiones, tanto que pensé muchas veces por qué estaba aún vivo. Que mal lo he pasado, te lo digo en serio, no sé por qué te he cogido cariño al final.

 

Después de tanto tiempo quería dedicarte unas palabras, aunque fuese de forma improvisada. Pensarás que estoy loco, que deliro, pero te equivocas, estoy siendo sincero y quiero que lo sepas. Y nada, que no me queda otra cosa que agradecerte que me acompañaras en los momentos duros, aunque dichos momentos duros fuesen tu reflejo. Gracias por darme tu calor, aunque fuesen causas de mis delirios y tú los alentaras, gracias por escuchar mis llantos, aunque tú fueses la nota predominante….gracias.

Estoy seguro que todo esto no te suele pasar a menudo, pero en mi caso he querido hacerte un homenaje. ¿Sabes una cosa? tienes una muy mala imagen, pero yo te defenderé en lo que pueda a partir de ahora.

Esto no es un adiós y lo sabes, únicamente es un hasta luego…

 

 

 

Dedicado a mi querida “Soledad”.

 

David Campos Sacedón